Piano di Sorrento, la emotiva homilía de Don Pasquale Irolla: “No merezco la felicidad”
Piano di Sorrento. La homilía pronunciada durante la Santa Misa el martes 14 de junio por Don Pasquale Irolla en la Basílica de San Michele Arcangelo fue hermosa: “En los primeros meses de mi vida, pasé bastantes días entre la vida y la muerte. Nunca he escuchado esas situaciones en detalle, pero lo cierto es que Dios me salvó a través de la fe de mi madre, quien me salvó de la muerte colocando un fragmento de una hostia consagrada con su lengua en mi frente.
Este evento de muerte y resurrección habrá dejado en mí una duplicidad de huellas en mi psique y en mi alma. La huella negativa es probablemente esta: “No merezco vivir, tenía que morir”. Pero este pensamiento “asesino” probablemente se ha convertido en esto: “No merezco la felicidad”. Cuando llega la felicidad, probablemente digo: “No es mía”. Este pensamiento, esta predisposición psíquica, fue probablemente derrotado y destruido (no sé si todavía vive) con la experiencia de la llamada donde Jesús enfrentó esta mentalidad negativa luego proyectada sobre la vida y me llamó.
Los discípulos están de noche y han fracasado. En un momento dado, la red se llena de peces y piensan: “Es imposible”. Afortunadamente y por gracia aparece una voz: “Es el Señor, es verdad, es para ti”. Creo que esta es la experiencia de la salvación.
Clasifico este pensamiento oscuro bajo el título de “pecado original”. Cada uno de nosotros tiene un pecado original, verdadero o presunto, que está en el origen y según el cual – según extrañas deducciones de nuestra mente – no merecemos la felicidad.
A veces este pensamiento también se socava en quienes interrumpen voluntariamente el embarazo, en quienes se han separado y en quienes han tenido un trasplante. Eventos impactantes, pero cada uno de nosotros tiene un pensamiento que proviene de un pecado original que Dios ha conquistado, que Jesús ha derrotado descendiendo a los infiernos y arrancándonos de la desesperación.
El poeta escribe Salinas: “Y repentina, inesperada, fortuita, la felicidad. Sola porque quiso, vino. Tan vertical, tan inesperada gracia, tan regalo sorpresa, que no puedo creer que sea para mí. Miro alrededor, y busco. ¿De quién será? ¿Será de esa isla que se escapó del atlas, que me pasó vestida de niña? ¿No habrá caído en un día de este mes que empieza?
¿O es la que vi temblar más allá de la esperanza, en lo hondo de una voz que me decía: No? Pero no importa ahora. Se queda conmigo, me arrastra. Me arranca de la duda. Sonríe, posible; finge ser mía. Iré, iré con ella a amarnos, a vivir a temblar por el futuro. Y la amaré tanto, que cuando venga su dueño a pedirla, cuando la lleven, dócil a ella, a su destino, se volverá a mirarme. Y veré que es mía ya, por fin ”.
Me consuela y me consuela que incluso el poeta, ante una gracia tan vertical e inesperada, se pregunte: “Pero quizás alguien la perdió y yo la tomé por error”. Y luego la persigue, la atrapa y mantiene la duda de que no es suya. Cada uno
Profundizando en la Liberación Interior: Un Camino Práctico
La poderosa reflexión de Don Pasquale nos invita a un viaje personal para identificar y desactivar esas narrativas internas de indignidad. Este proceso, sin embargo, requiere más que un momento de claridad; exige una práctica consciente y sostenida. La psicología moderna, en un diálogo fascinante con esta perspectiva espiritual, llama a estos pensamientos “creencias nucleares” o “esquemas tempranos inadaptados”. Reconocer que esta sensación de no merecer es un patrón mental compartido, y no una verdad única nuestra, es el primer paso hacia la desidentificación.
Estrategias Prácticas para Contrarrestar el “Pensamiento Asesino”
¿Cómo se traduce esta batalla espiritual en acciones diarias? Los expertos en crecimiento personal y acompañamiento pastoral sugieren varios caminos. Primero, cultivar el testimonio de la gratitud. Llevar un diario simple donde se anoten, cada noche, tres pequeños dones recibidos en el día, entrena a la mente a reconocer la felicidad como un regalo presente y tangible, contraponiéndose a la voz que dice “esto no es para mí”. Segundo, practicar la compasión auto-dirigida. Cuando surja el sentimiento de indignidad, en lugar de rechazarlo con más violencia interna, se puede responder con una pregunta gentil: “¿Le diría esto a un amigo querido que sufrió lo mismo?”.
Errores Comunes en el Proceso de Sanación
En el bienintencionado esfuerzo por superar estas heridas, es fácil caer en trampas. Un error frecuente es la negación espiritualizada: pretender que, por un acto de fe, el pensamiento ha desaparecido para siempre, reprimiendo así su resurgir natural que causa luego una crisis mayor. Otro error es la búsqueda de un mérito sustitutivo: intentar “ganarse” la felicidad a través de un activismo frenético, un perfeccionismo exhaustivo o una hiperproductividad, lo que solo refuerza la creencia de que la dicha debe ser sudada, no recibida. La verdadera gracia se acepta en la quietud.
El Pecado Original Personal: Una Perspectiva Interdisciplinaria
La noción de un “pecado original personal” encuentra ecos en diversas disciplinas. La neurología habla de cómo experiencias traumáticas tempranas, incluso preverbales, pueden esculpir circuitos cerebrales hacia la hipervigilancia y la baja auto-valía. La literatura universal está repleta de personajes atormentados por su “falta original”, desde Raskólnikov hasta los héroes de las tragedias griegas. Esta universalidad subraya que la lucha no es un signo de debilidad individual, sino parte de la condición humana. La novedad radical del mensaje cristiano, como señala Don Pasquale, es que este infierno ha sido asaltado desde dentro. La resurrección no niega la herida, pero transfigura su significado: la cicatriz ya no es una prueba de condena, sino un testimonio de un rescate personal.
Finalmente, integrar esta verdad implica un cambio de enfoque: dejar de examinar obsesivamente la propia indignidad para comenzar a contemplar, con asombro, la tenacidad del amor que la desafía. Como el pescador que, en la noche de fracaso, escucha una voz que le indica dónde echar la red, el trabajo interior consiste en afinar el oído para discernir esa invitación constante a aceptar lo inesperado y abundante. La felicidad, entonces, deja de ser un premio a reclamar y se convierte en un espacio relacional a habitar, un mar donde, a pesar de nuestras noches, la red se llena.
📅 Last updated: 25.12.2025
❓ Frequently Asked Questions
💬 ¿Qué dijo Don Pasquale Irolla en su homilía en Piano di Sorrento?
En su emotiva homilía, Don Pasquale Irolla compartió una experiencia personal de su infancia, donde su madre lo salvó de una enfermedad grave con una hostia consagrada. Reflexionó sobre cómo esto dejó en él una huella psicológica de sentirse indigno de la felicidad, y cómo su vocación religiosa le ayudó a confrontar y superar ese pensamiento negativo.
💬 ¿Quién es Don Pasquale Irolla?
Don Pasquale Irolla es un sacerdote que ofició una misa en la Basílica de San Michele Arcangelo en Piano di Sorrento, Italia. Se le conoce por compartir homilías personales y profundas, como la del 14 de junio donde habló sobre su propia lucha espiritual y experiencia de fe.
💬 ¿Qué es el “pecado original” según Don Pasquale Irolla?
En el contexto de su homilía, Don Pasquale Irolla clasifica el pensamiento oscuro de “no merecer la felicidad” bajo el título de “pecado original”. Explica que se refiere a una predisposición psíquica negativa y de autorrechazo que cada persona lleva dentro y que puede ser sanada a través de la experiencia de la llamada y la gracia de Dios.
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